Todo colaborador en el proceso educativo actúa en nombre de los padres, con su consentimiento y, en cierto modo, por encargo suyo. De este modo, la familia, en virtud de su naturaleza y vocación, se abre al aporte educativo de la sociedad ya que "los centros educativos, fueron creados para favorecer el desarrollo de los niños/as y servir de apoyo y ayuda a las familias en su gran cometido, educar a sus hijos/as". (Sosa, 2009). Por tal motivo es importante darle seguimiento a las actividades que ayudaran a reforzar los conocimientos, y los valores emitidos en ambos núcleos.
La familia es la primera escuela donde se recibe la educación para la justicia y la paz. También allí se adquieren los primeros hábitos que luego marcarán toda la ruta de aprendizaje. Es por ello que en la familia es donde se deben inculcar valores, limites, reglas y normas a cada uno de los integrantes de la misma y de igual manera enseñar con el ejemplo.
Estabilidad
En esta estructura social es donde el tiempo de atención para construir la familia comienza a manifestarse escaso. La atención a los hijos puede verse afectada por la falta de comunicación y las relaciones maritales relajadas por la ansiedad laboral.
El servicio que a la sociedad presta la institución familiar en su labor de crianza y educación de las nuevas generaciones es relevante y por ello conviene facilitar la compatibilidad del ejercicio profesional y la dedicación a la familia mediante un marco legislativo que proteja las necesidades reales de las personas para cumplir esa función. La flexibilidad de reducción de jornada para hombres y mujeres debe estar contemplada para la generalidad de las profesiones y la prestación de servicios complementarios que facilitan la difícil tarea de ser padres.
Sin embargo puede que aun existiendo una reducción de jornadas laborales de los padres no siempre sera garantía de que los padres dediquen tiempo de calidad a sus hijos aunque este fuera el principal motivo de la reducción de horarios ya que se ha dado el caso en que tienen actividad social con amigos y no prestan mas importancia para realizar actividades con los hijos.
Cambio de ideologías familiares
No sólo ha aumentado la diversidad de arreglos familiares, sino también se han vuelto más complejas las trayectorias conyugales tanto de los hombres como de las mujeres. Si antes era común pensar que el matrimonio era un evento único en la vida de las personas (y así ocurría), hoy la experiencia de un divorcio está cada vez más generalizada.
No sólo la división de roles ha cambiado, sino que también lo han hecho la valoración de esos roles y los objetivos vitales de las personas, aunque a ritmos bastante más lentos.
Ahora hay papás que se involucran mas en tareas domesticas y de cuidado de los hijos y mamás que se dedican al aspecto laboral y el sustento económico en el hogar o manejando roles compartidos donde ambas partes aportan tanto económicamente como en tiempo y dedicación a los hijos y labores domésticos, teniendo una mejor comunicación y creando una familia funcional para su bienestar y el de la sociedad.